Jay Kay de Jamiroquai cantando con un tocado de cristales y una campera Adidas de tres tiras

Tiempos de Frères  ·  Música

Jamiroquai y el cuarto que se movía

Treinta años de Virtual Insanity: el truco del video que todos creímos entender, la base deportiva que Jay Kay nunca se sacó, y la vuelta a Buenos Aires después de nueve años.

Por Juan Cruz Agoglia  ·  15.09.2026  ·  8 min

Para leer con esto de fondo

01 · Antes de los sombreros

El pibe de las Gazelle

Antes de los gorros gigantes, Jay Kay era un pibe skater que usaba unas Adidas Gazelle y un conjunto deportivo de las tres tiras porque eran cómodos para patinar. Nada más que por eso. De ese mismo pibe iba a salir, años después, una de las canciones más recordadas de los noventa: este 2026 se cumplen treinta años de Virtual Insanity, el tema que terminó de definir a Jamiroquai.

Jay Kay en vivo levantando la pierna y mostrando las tres tiras de sus Adidas
Las tres tiras, en primer plano y sin querer. Debajo de todo lo demás, siempre estuvo eso.

Jay Kay y su banda irrumpieron en 1992 con algo que no se parecía a nada de lo que sonaba en la radio: acid jazz, funk y sonidos tribales, con letras sobre medio ambiente y conciencia social. Todavía no había nada futurista en esa fórmula, más bien lo contrario: se inspiraban en el funk y el jazz de los setenta.

De dónde sale el nombre

Jamiroquai es una palabra inventada: jam, de improvisar, más Iroquai, por los iroqueses, la confederación de pueblos originarios del noreste de Norteamérica. Improvisación y raíz tribal, metidas en el nombre desde el primer día.

A esa base simple y deportiva, Kay le fue sumando capas: ropa ancha, muchos colores, guiños a culturas originarias de todas partes. Y sobre todo pilusos, gorros y sombreros enormes, que terminaron siendo su marca registrada.

Jay Kay cantando en vivo con gorro violeta y conjunto deportivo de terciopelo negro
El conjunto deportivo nunca se fue del todo: cambió el algodón por el terciopelo y la gorra por el piluso, pero la silueta es la del pibe que patinaba.

El giro en serio llegó con el tercer disco, Travelling Without Moving (1996): el sonido se volvió más pulido, más disco, más pop, y la banda pasó de preferida del under a fenómeno global. Fue en ese disco —el mismo de Virtual Insanity— donde por primera vez la música empezó a hablar de tecnología y de futuro. Ahí nace la idea que veinte años después se terminaría de consolidar con las luces LED de Automaton: lo tribal y lo futurista conviviendo en la misma imagen.

Claro que el estilo le costó caro. Durante buena parte de su carrera fue motivo de burla: en cada nota que le hacían a la banda, el chiste del tipo del sombrero de plumas era el más fácil de escribir.

02 · Japón

El giro futurista y la ciudad de abajo

La dualidad entre lo tribal y lo futurista estaba explícita en el sonido. La banda tenía un didgeridoo metido en medio de teclados y sintetizadores, y en vivo le sumaban un DJ haciendo scratch sobre esos mismos sonidos étnicos. Ya ahí se escuchaba la combinación rara que después iba a definirlos por completo: lo antiguo y lo futurista sonando al mismo tiempo, en la misma canción.

Qué es un didgeridoo

Un instrumento de viento de los aborígenes australianos: un caño largo de madera, ahuecado por termitas, con un sonido grave y continuo. Se toca respirando y soplando a la vez, así que no para nunca.

Durante una gira por Japón, Jay Kay se encontró con una ciudad muerta: todo nevado, nadie caminando. Hasta que bajó por unas escaleras mecánicas y apareció otro mundo. Una ciudad subterránea, viva, llena de gente.

Silencio arriba, un mundo entero latiendo abajo

De ahí nace Virtual Insanity: una canción sobre la tecnología y un futuro que avanza mucho más rápido de lo que podemos entender. Bastante actual para ser del 96, ¿no? La misma tensión retrofuturista que llevaba puesta en cada outfit, ahora convertida en canción.

Y el video no se quedó atrás. Todo el mundo pensó durante años que el piso se movía solo. No era eso. Lo que se movía era la habitación entera: paredes y muebles montados sobre ruedas, con la cámara fija a una de las paredes. Jay Kay estaba parado, quieto, y el cuarto bailaba alrededor suyo.

Mirá el piso. Nunca se mueve. Se mueve la casa.

El video se llevó cuatro premios en los MTV Video Music Awards de 1997, incluido Video del Año, y al año siguiente el Grammy al mejor video musical. Tres décadas después, ese truco casero terminó siendo uno de los memes más reciclados de internet: si scrolleaste TikTok alguna vez, te lo cruzaste.

03 · París

Del escenario al aval de la moda

En 2022, Junya Watanabe —diseñador japonés conocido por sus colecciones poco convencionales— no se limitó a inspirarse en Jay Kay: lo sumó como colaborador directo de la colección. Ropa deportiva, texturas de culturas originarias y sombreros rarísimos, con Carhartt, New Balance y Levi's, todo junto en la misma pasarela. La presentación fue directamente un remake del video de Virtual Insanity, con un remix del tema de fondo, y hasta contrató al mismo sombrerero de Jay Kay para las piezas de cabeza.

Treinta años después, el hazmerreír referente de la moda.

Jay Kay arrodillado en el escenario con galera negra, rompevientos Adidas y zapatillas de tres tiras
Galera de copa alta, rompevientos deportivo y zapatillas con tres tiras. Toda la nota, en una foto.

Y acá va la conexión que más nos gusta, la que nos representa como marca. Por más que ahora se baje de una Ferrari violeta, y en sus looks haya plumas, gorros con luces o tapados de piel, Jay Kay nunca dejó de tener los pies en la tierra. Debajo de todo eso la base sigue siendo la misma de siempre: sus Gazelle, sus conjuntos de Adidas. Esa base simple, de calle, es la que banca todo el cambalache que se le tire arriba.

Retrato con gorra inglesa, campera de cuero marrón y guantes negros
Sin plumas ni luces: gorra, cuero y guantes. Debajo del cambalache siempre hubo un guardarropa que se sostiene solo.
Un buen outfit se construye desde los básicos de siempre

De esta nota

04 · Buenos Aires

Jamiroquai vuelve

17.09 Hipódromo de San Isidro Jueves · Jamiroquai en Buenos Aires
  • Nueve años sin pisar el paísÚltima vez: 2017
  • Treinta años de Travelling Without Moving1996 · 2026

    El disco que los volvió globales cumple tres décadas justo ahora.

Así que además de los clásicos de siempre, hay altas chances de escuchar en vivo la canción de la que venimos hablando todo este rato.

La versión corta

Un minuto

La misma historia, contada por nosotros. Arranca sin sonido y con subtítulos: si querés escucharla, tocá Sonido.